A Manuel Sánchez Cuenca

He querido hacer un pequeño homenaje a Manolo. Un hombre entregado a todo lo que le rodeaba. Un bendito talento que el Señor llamó a la temprana edad de 29, y que nos deja marcados a los que tuvimos la inmensa fortuna de conocerle:

Seguidor eterno, añorado.
Maestro de lustre constante.
Doctor de risa radiante.
Ángel del cielo llamado.

Intrépido, aniñado,
con tu aura reluciente,
noble, audaz, complaciente.
Ángel tan reverenciado.

Una luz teñida de grana,
Arcángel mal estacionado,
te nos fuiste de mañana
presto, veloz encumbrado.

Amigo fugaz. Ilustrado.
¡Manolo genial!, patente,
honesto, leal. Excelente.
Para siempre recordado.


Antonio Jiménez