Apuñalados

apuñaladosVoy sin tiempo para asimilarlo, 
que tal traición no se soporta, 
que no hay razón para pensarlo
y nos matan lo que mas importa.

Dos puñaladas que nos hieren
de muerte, quieren desangrarnos
vivos, que dicen que nos quieren
muertos, desean fulminarnos.

De un Murcia herido. Ultrajado.
Tan solo la afición, en pie porfía,
que canta “mas siempre a su regazo”

y volveremos a brillar un día.
Que un siglo es un aval escriturado,
y el fin no ha llegado todavía.

 

Para toda la afición del Real Murcia, que en agosto de 2014 fue apaleada sentimentalmente por los gestores del fútbol español.