Unos y Otros
Hacía tiempo que no dedicaba unas líneas a la política, pero es que mis neuronas suelen huir de ella. Es tal, la inestabilidad de ideas, la ausencia de una moral, el vacío de un verdadero programa de política de estado, y la inexistencia de políticos con un verdadero carisma e incapaces de convencerse a si mismos de lo que pregonan, que cuando leo o escucho algo relacionado con esta ciencia, paso de largo.
Pero la actualidad no deja lugar para otra cosa, y el Palacio de La Moncloa, deberá estar ocupado a partir del próximo 10 de Marzo. Para ello, “unos” y “otros”, incluso “los más allegados”, se despachan con lindezas dignas de un buen vodevil, e impregnan sus discursos y sus programas de “rosa y amarillo”. Y para colmo, utilizan como herramienta arrojadiza esa lacra que este país padece desde que me recuerdo, el terrorismo.
Cuando en un periódico me encuentro con titulares como “Los obispos piden que no se vote a quienes apoyan la negociación con ETA”, me pregunto cual es verdadero papel de los obispos en este país. Estos obispos que poseen una cadena de televisión (entiendo que con poca audiencia, claro) y una emisora de radio, puesta al servicio de oscuros poderes, los mismos que se esconden detrás de los viejos, carcomidos y en desuso confesionarios de las iglesias. Mientras, desde los altares, algunos sacerdotes intentan hacer campaña entre los feligreses. Claro, quizá esa sea una de las razones de que cada vez sean menos el número de cristianos que se acercan a los templos.
“Unos”, le achacan a “otros” una flagrante falta de ética en sus discursos de campaña. Y todo esto no supone otra cosa que carnaza para “los más allegados”, IU y CIU, que entonces recuerdan por ejemplo que “la Iglesia medió entre la banda terrorista y Aznar”.
Mientras tanto, los trabajadores, los que tenemos que decidir quien será el encargado de dirigir los destinos de España y sus habitantes, seguimos intentando desempeñar nuestro papel, y un día tras otro no las ingeniamos para abrirnos camino en la jauría del plano laboral. Pero lo cierto es que un mes si y otro también, la inflación aumenta, el poder adquisitivo disminuye, y los sueldos se muestran impasibles ante el panorama. Pero claro, esto no es trascendente para nuestros políticos, les queda lejos y no les atañe. Pues que le vaya bien a todos ellos, por no decir otra cosa.
