
Hubo un día en Murcia un edificio que se convirtió en todo un símbolo para esta ciudad. El Contraste. Comenzó a construirse allá por el año 1601, en la actual Plaza de Santa Catalina, plaza que en su momento fuera el lugar elegido para establecer varias instituciones de las que apenas quedan recuerdo y que fue en su momento centro neurálgico de la ciudad. Esta singular edificación tuvo la capacidad de albergar entre su muros a diversos oficios e instituciones.
Parece ser que el origen y destino principal de este noble edificio, estaba consignado en sendas lápidas sobre las puertas del Norte y Occidente. En la fachada principal, o sea la que en su día recayera a la plaza de Santa Catalina, el escrito rezaba lo siguiente: “La M. Noble y M. Leal Ciudad de Murcia mandó hacer esta obra, siendo Alcaldes Ordinarios en virtud de Reales Privilegios, el Capitán Alonso Pagán de Oria y don Pedro Lázaro de Montreal, y Alguacil Mayor, don Gregorio de Lisson. Año de 1601.”
En la cuadrada lápida que figuraba sobre la puerta de Occidente, en la antigua plaza Díaz Cassou, y hoy llamada Plaza de Las Flores, el escrito decía: “Murcia mandó hacer esta obra para Sala de Armas, Siendo Corregidor D. Diego Sandoval; Capitán principal de hombres de armas de los Guardias de Castilla por Su Majestad. Año de 1604.”

Parece ser que son muchos los menesteres que fue llenando el correr de los años el desaparecido edificio del Contraste. Fue habitado temporalmente por alistados al servicio de las armas. Al mismo tiempo y en la planta baja del inmueble estuvo ubicado el mercado de contratación de la seda. Mercado que ya estaba establecido en el anterior edificio antes de la construcción del Contraste. Desde el año 1637 hasta el 1660 fue la sede del Ayuntamiento de Murcia. Mas tarde en 1769 la planta noble, es decir la planta superior, fue arrendada por el Ayuntamiento a una empresa compuesta por músicos, y cuyo fin era hacer bailes desde las 8 a las 12 de la noche. También fue ofrecido como sede a las Milicias Provinciales, pero no se sabe con certeza si fue dado este uso al edificio.

A partir del último tercio del siglo XVIII el comercio de la seda fue aminorando hasta su extinción, y fue por el año 1880 que la planta baja del contraste sirviera para el Archivo de Protocolos notariales hasta el año 1931. La planta principal, o sea, su gran salón, había quedado ya sin aplicación a mediados del siglo XIX y fue solicitada por el pintor José Pascual Wals, que lo habitó hasta el año 1865 en que falleció. La Comisión Provincial de Monumentos a la que pertenecía el citado artista solicitó como sede para el Museo de Arte la misma planta que había ocupado el pintor. Y así fue concedida hasta el año 1910. A pesar de que la Comisión Provincial de Monumentos, lograra del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes la declaración de Monumento Arquitectónico Histórico, el edificio corrió la peor de las suertes para desdicha de los murcianos. Allá por los años 30 del siglo XX, el Ayuntamiento cedió los derechos a la Diputación para cancelar cierta deuda… el edificio fue demolido, y una vez más a lo largo de los siglos, Murcia y los murcianos, sentimos el vacío que deja para siempre que una parte viva de nuestra historia y nuestro patrimonio desaparezca de un plumazo.
Es la mas notable fábrica
que hay en la antigüedad
por sus grandes proporciones
solidez y majestad:
por su carácter severo,
por su historia y ostentar
muchos vítores gloriosos
de aplauso para aclamar
con elogios y alabanzas
dando fama universal,
entre palmas y coronas
de honor, y para ensalzar
hazañas de heroicos hechos
de guerra o de caridad,
predicaciones magníficas
de elocuencia y santidad
y otros himnos encomiásticos
de aclamación popular.
Oración fúnebre del contraste que compuso D. Pascual María Massa.
Bibliografía:
Boletín de la Junta del Patronato del Museo Provincial de Bellas Artes de Murcia. 1922-1935. (Edición Facsimilar)
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Muy buena información sobre algo que no se debió perder nunca. Esta Murcia…
Me encantaría una información similar sobre otro edificio también perdido, el Palacio de los Vélez que estuvo sitado entre los monasterior de las Claras y Santa Ana.
Me parece magnífico el artículo sobre este edificio.
Es una indecencia que lo unico que nos queda de la historia en Murcia siempre desaparezca.
¿Que legado dejaremos a nuestros descendientes? ¿Que valor daran a nuestra historia sin presencias reales de monumentos historicos o emblematicos? Ojala las cabezas pensantes actuales sean capaces de actuar previniendo estas injusticias.