Existe una semana en el año en Murcia, en que las calles se llenan de sensaciones, sentimientos, arte y fervor de un pueblo, mezclándose sonidos, imágenes y aromas, que abruman los sentidos de murcianos y visitantes, abarrotando calles y plazas. Esta es sin duda la Semana Santa.

Desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, Amparo, Fe, Caridad, Esperanza, Perdón, Salud, Rescate, Sangre, Refugio, Soledad, Jesús, Misericordia, Angustias, Entierro, Yacente y Resucitado, cronológicamente harán sus estaciones de penitencia, por las calles del centro histórico de Murcia y nos darán la mejor lección de lo que fue la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Al margen de la Fe, queda lugar para los que, desde el punto de vista meramente pagano, disfruten de lo que en esta Semana Santa van ha encontrar en Murcia. Grupos escultóricos de belleza sublime, de escultores tan prestigiosos del siglo XVIII como Francisco Salzillo, o Roque López, o incluso anteriores a estos como Nicolás de Bussy, o Nicolás Salzillo. Músicas corales, de viento y percusión, aromas de azahar, incienso, y rosas, mezclas de colores, magenta, rojo, verde esperanza, morado penitencial, azul, blanco y negro. Y como no el encanto de esta cuidad en primavera, que hace por todo lo anteriormente expuesto, sea la mejor época del año para conocer nuestra ciudad y el sentir de sus gentes.
Se me hace tan difícil expresar los sentimientos, que no me que da otra que invitar a quién no conozca Murcia a que lo haga en esta semana tan trascendente y particular para miles de murcianos, y créanme que quien lo haga, siempre le quedarán ganas de volver.