El verbo "inaugurar"

Antonio Jiménez

Dar principio a una cosa con cierta solemnidad, o celebrar el estreno de una obra, de un edificio, o de un monumento, es lo que que se lleva en estos días. La mayoría de los cargos públicos municipales, se encuentran en una vorágine desenfrenada para acumular el mayor número posible de inauguraciones por metro cuadrado. Esto es así. Parece que se tiene asumido esta payasada que algún político (desconozco de que color) inventó, y que cada vez que se acercan unos comicios, mayormente municipales, nos enfrentamos un día sí y otro también a “cortes de cintas y sonrisas de plástico” .

Yo creo que nos toman por tontos, y no es que lo cree, sinceramente es que nos toman. Por eso no me resisto a escribir mi opinión sobre esta pantomima de estos cargos políticos, que previamente han sido designados por todos nosotros, de querer aparentar en unos 15 días y a toda costa, que son capaces de gestionar de manera admirable sus competencias. Y no se dan cuenta que han tenido 4 años casi al completo para hacerlo y esa es su verdadero aval para que los electores sigan o no depositando su confianza en ellos.

Da igual en el estado en que se encuentren las obras de lo que quieran inaugurar, se inagura y punto. Lo importante es el bombo y platillo, y también las fotos y la televisión. Que importante la televisión, sobre todo si ésta es publica y está manejada por los mismos “inauguradores“. Aquí en Murcia capital esta semana hemos tenido 3 solemnes actos en tan solo 72 horas, todo un record.

 


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